Una persona con una agudeza auditiva excelente puede tener una mala calidad auditiva. No sólo es suficiente oír bien, si no se percibe y se comprende sin esfuerzo lo que se oye.

La manera de oír es tan importante que a través de unas pruebas auditivas se puede comprobar qué personas tienen dificultades de aprendizaje y qué personas tienen tendencias depresivas. El comportamiento del ser humano está condicionado en gran parte por su forma de oír. En otras palabras, existe un paralelismo casi constante entre la calidad exacta de la percepción del mundo sonoro exterior, por una parte, y, por otra, la forma de ser, de actuar y de reaccionar (Guy Bérard, Traducción de Victor Estalayo, Reeducación auditiva para el éxito escolar y el bienestar emocional, 2003, 2010)

El Doctor Guy Bérard, médico otrorrino francés,  empleó más de 30 años de su vida en investigar clínicamente las alteraciones en la calidad auditiva y diseñó un programa para corregirlas, se trata de lo que actualmente se conoce como el Método Bérard.