El programa consta de 20 sesiones de audición musical de 30 minutos de duración cada una. Se realizan 2 sesiones diarias y deben aplicarse con intervalos no inferiores a 3 horas durante 10 días consecutivos, con la posibilidad de interrumpir el programa durante uno o dos días después del  5º día.

Durante toda la sesión de reeducación auditiva, habrá presente una persona experta para atender a quien la recibe, sea niño o adulto, y al equipo electrónico.

El que recibe la reeducación auditiva no debe hacer nada más que escuchar la música durante toda la sesión. Excepcionalmente, si se trata de niños muy pequeños o con una discapacidad moderada, se les permite tener en sus manos un objeto que los relaje o la actividad mínima que baste para que su conducta no sea incompatible con la audición musical.

La edad mínima para beneficiarse de este método es la de 3 años, si bien es preferible aplicarlo a partir de los 4 ó 5 años. Pero no hay límite en la edad máxima.

La música se selecciona con criterios técnicos basados en las investigaciones del doctor Bérard y de sus discípulos, de tal modo que llegue al cerebro una rica gama de sonidos graves y agudos, fuertes y suaves con una alternancia continua para evitar que se habitúe y mantenerlo muy alerta.

Esa especie de gimnasia tiene la virtud de dinamizar la escucha atenta y uniformar los umbrales de percepción, convirtiendo la defectuosa vía auditiva en una rápida y nítida autopista de información.